01/10/2026 Santa Teresa del Niño Jesús(Mt 18, 1-4)
Yo os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos.
Como niños. Tan desvalidos y dependientes como ellos. Sobre todo, tan llenos de confianza en papá y mamá como ellos. La confianza es el corazón del Evangelio: De los que son como ellos es el Reino de los Cielos (Lc 18, 16). La confianza es el corazón de la vida de Teresita: La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al Amor.
Como niños. Frente a una idea pelagiana de santidad, individualista y elitista, más ascética que mística, que pone el énfasis en el esfuerzo humano, Teresita subraya siempre la primacía de la acción de Dios, de su gracia. La actitud más adecuada es depositar la confianza fuera de nosotros mismos: en la infinita misericordia de un Dios que ama sin límites y que lo ha dado todo en la Cruz de Jesucristo. Su confianza sin límites alienta a quienes se sienten frágiles, limitados, pecadores, a dejarse llevar y transformar: Si todas las almas débiles e imperfectas sintieran lo que siente la más pequeña de todas las almas, el alma de tu Teresita, ni una sola perdería la esperanza de llegar a la cima de la montaña del amor, pues Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud (Papa Francisco).
¿Cómo ha llegado Teresita a asimilar tan bien lo esencial del Evangelio? Porque ha hecho de los Evangelios la fuente de su oración: Lo que me sustenta durante la oración, por encima de todo, es el Evangelio… En él encuentro todo lo que necesita mi pobre alma… Solo tengo que poner los ojos en el santo Evangelio para respirar los perfumes de la vida de Jesús y saber hacia dónde correr.
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