15/03/2026 Domingo 4º de Cuaresma (Jn 9, 1-41)
Ni él pecó ni sus padres; ha sucedido para que se revele en él la acción de Dios. Los discípulos comparten la muy extendida mentalidad de que una desgracia, en este caso la ceguera de aquel hombre, es castigo de un pecado. Por eso preguntan a Jesús: ¿Quién pecó, él o sus padres? ¡Cuánto sufrimos por cosas del pasado! Traumas, complejos de culpabilidad… Todo lo que ayuda a liberarnos de ello es bueno. Buenos son psicólogos y psiquíatras; buena, mejor, es la amistad del alma,