15/04/2026 Miércoles 2º de Pascua (Jn 3, 16-21)
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único. Si el amor del Padre al mundo llega hasta el extremo de entregar a su Hijo único, el amor del Hijo al mundo, prolongación del amor del Padre, llega hasta el extremo de entregarse a sí mismo en la cruz. Ante un amor tan exorbitante solo cabe, como dice Teresa de Lisieux, callar y llorar de agradecimiento y amor . Ante un amor tan exorbitante no es descabellado pensar que nosotros, por muy pecadores que seamos, no somos cap