05/10/2026 Témporas de acción de gracias y petición (Mt 7, 7-11)
Las Témporas se celebraban cuatro veces al año coincidiendo con las cuatro estaciones de los países de cristiandad; unían liturgia y agricultura. Ahora las celebramos una vez. Son una invitación a la alabanza, al agradecimiento y a la petición.
Si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!
Santa Teresita comenta: Ante un lenguaje como éste, sólo cabe callar y llorar de agradecimiento y amor. Un niño no es capaz de nada. Tampoco lo esperan de él sus papás. Estamos en lo más hondo del corazón del Evangelio. Los profetas lo habían vaticinado: Como aquel a quien su madre consuela, así yo os consolaré. Vuestros huesos como césped florecerán (Is 66, 13-14). Yo era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer (Os 11, 4).
Como el amor de papá o mamá por su bebé, el amor de Dios-Papá-Mamá por nosotros es incondicional. Nunca disminuye; tampoco cuando ensuciamos los pañales. Por eso es bueno vivir dando gracias a Dios; nada tenemos que no hayamos recibido. Por eso es bueno vivir intercediendo por los demás.
Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá.
Así lo dice Jesús. Así de sencillo, así de rotundo. Pero no entendamos las palabras de Jesús en el sentido de que Dios tiene que concedernos lo que pedimos tal como lo pedimos. Cuando Jesús pidió en Getsemaní su oración fue escuchada, pero no como Él pedía. El pedid y se os dará, hay que entenderlo a partir del hágase tu voluntad del Padrenuestro. Esa voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque no lo veamos así.
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