29/09/2026 Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (Jn 1, 47-51)
Os aseguro que veréis el cielo abierto y los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre.
Celebramos a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael; personalizan la providencia de Dios sobre los hombres. Lo de los ángeles, como tantas otras cosas de Dios, nos sobrepasa. Es asunto que se presta a la práctica de la humildad de la razón, y a gozarnos en nuestra pequeñez ante la grandeza de Dios.
Jesús está diciendo que el sueño de Jacob de Ge 28, 10-17, se realiza en Él. Aquella escalera es figura de la Encarnación. Los ángeles de Dios suben y bajan sobre el Hijo del hombre. Pero no nos detendremos en los ángeles. No es conveniente detenernos en nada ni en nadie que no sea Él. Buenos son ángeles y santos, si nos conducen a Él. No tan buenos, si nos detenemos en ellos. San Juan de la Cruz lo dice así: Pon los ojos sólo en Él. En los ángeles, como en otras criaturas, admiramos y alabamos la grandeza de Dios. Sin perdernos en disquisiciones que sobrepasan nuestro pobre entender.
Esta fiesta nos recuerda que el mediador de mediadores es Jesús: Hay un solo Dios y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim 2, 5). Él es el más verdadero Rafael, la más verdadera medicina de Dios; Él, el más verdadero Gabriel, la más poderosa fuerza de Dios; Él, el más verdadero Miguel, la más patente manifestación de Dios. Él, la verdadera escala de Jacob que une cielos y tierra: Cuando yo sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí (Jn 12, 32).
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