08/05/2026 Viernes 5º de Pascua (Jn 15, 12-17)
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Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.
Como yo os he amado. No es posible amar como Él nos ha amado sin la experiencia de su amor; experiencia que es cosa de fe, no de sentimiento. En el fondo, no es tan clara la línea divisoria entre la fe y el amor. Por una parte, la fe, la fe-confianza, nos lleva al amor. Dice Teresita: La confianza, nada más que la confianza, puede conducirnos al Amor. Por otra parte, el amor nos lleva a la fe; lo vemos en María Magdalena en la mañana de la Resurrección.
De este mandamiento del amor dice Jesús que es suyo y que es nuevo. Las dos cosas. Lo de suyo y lo de nuevo se entiende bien desde el como yo os he amado. Es un amor sin por qué; es gratuito. Para saber cómo y cuánto nos ama Dios, no hay mejor manera que mirar cuánto ha sufrido.
Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.
El Evangelista escribe en su primera carta: En esto hemos conocido lo que es amor: en que Él dio su vida por nosotros (1 Jn 3, 16). Y Pablo: Dios nos demostró su amor en que, siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros (Rm 5, 8).
Comenta el Papa Francisco: El mensaje es claro: Dios nos ama primero, gratuitamente, dando el primer paso hacia nosotros sin que lo merezcamos; y, por ende, nosotros no podemos celebrar su amor sin dar a nuestra vez el primer paso para reconciliarnos con quienes nos han herido. Así cumplimos a los ojos de Dios; de lo contrario, la observancia externa, puramente ritualista, es inútil.
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