10/02/2026 Santa Escolástica (Mc 7, 1-13)
- Angel Santesteban

- hace 2 horas
- 2 Min. de lectura
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.
Así responde Jesús a los fariseos que le han echado en cara que sus discípulos no vivan conforme a la tradición de los antepasados. Ellos gozan del respeto del pueblo, pero no del de Jesús. En otro momento les dice: ¿Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! (Mt 23, 24). Son ellos los responsables de adulterar la religión conduciéndola hacia un legalismo agobiante para el pueblo.
El espíritu fariseo de todos los tiempos entiende y vive la tradición de forma equivocada, haciendo de ella un instrumento para anular el mensaje del Evangelio. Así sucede cuando hacemos del pasado el punto de referencia del presente. Ante esta manera de entender y vivir lo religioso Jesús reacciona con palabras fuertes: Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios (Lc 9, 62).
Al fariseo que todos escondemos dentro le cuesta poco acomodarse a la seguridad de estructuras legales, y quedar satisfecho con celebraciones litúrgicas de relumbrón llenas de nubes de incienso. El paso de los años nos hace a todos presa fácil de la tela de araña del pasado que deja lo esencial en segundo plano. Para vivir la frescura y la novedad del Evangelio, debemos sacudirnos legalismos y tradicionalismos.
También hoy, dice el Papa Francisco, el Señor nos invita a huir del peligro de dar más importancia a la forma que a la sustancia. Se nos llama a reconocer, una y otra vez, lo que es verdadero centro de la experiencia de la fe, es decir, el amor de Dios y el amor al prójimo, purificándola de la hipocresía del legalismo y el ritualismo.
Comentarios