10/05/2026 Domingo 6º de Pascua (Jn 14, 15-21)
- hace 2 horas
- 2 Min. de lectura
Si me amáis, guardad mis mandamientos.
Mandamientos que el mismo Jesús reduce a uno solo: Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado (Jn 15, 12). De ahí que san Juan diga en su primera carta: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros (1 Jn 4, 12). Y san Pablo a los Romanos: El amor es el cumplimiento cabal de la ley (Rm 13, 10).
Yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la Verdad.
Otro Paráclito. Otro Defensor, otro Consolador, otro Abogado: El Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo. Es Él quien nos enseñará todo y nos recordará todo lo que Jesús dijo (Jn 14, 26). Él, quien nos guiará hasta la verdad plena (Jn 16, 13). El Espíritu es la nueva manera de Jesús de estar con nosotros. Así lo dijo al despedirse: Yo estaré con vosotros siempre hasta el fin del mundo (Mt 28, 20).
El Espíritu Santo es el Espíritu de la Verdad. ¡Estamos tan necesitados de verdad! Nuestro mundo ha desnaturalizado la verdad: llaman negocio a la explotación, tolerancia a la irresponsabilidad, orden establecido a la injusticia, sinceridad a la falta de respeto, libertad a la arbitrariedad, amor al sexo…
El Espíritu Santo nunca nos deja solos, está junto a nosotros, como abogado que asiste al imputado estando a su lado; nos defiende de quien nos ataca. Así lo vivía una santa carmelita: Aunque caiga frecuentemente conseguiré con mi fe plena de confianza que Él me levante. Tengo la certeza de que Él me perdonará y lo borrará todo.
Jesús se fue (celebraremos su Ascensión el próximo domingo), pero no nos deja huérfanos. Contamos con su Espíritu que nos da luz para progresar en el conocimiento de la Verdad; la Verdad que es Jesús. Él es el verdadero Big Bang del universo; Él, la manifestación suprema del Dios-Amor. Él, la realidad que engulle y absorbe toda otra realidad.
Comentarios