11/07/2026 San Benito, patrono de Europa (Mt 19, 27-29)
- hace 1 día
- 2 min de lectura
San Benito (+ 547) fue la figura providencial para aquel momento en que el imperio romano se derrumbaba ante el empuje de los pueblos que la historia llama bárbaros. Su ideal fue, como dice san Pablo a los Efesios, restaurar todas las cosas en Cristo. Lo dice así en su Regla: No anteponiendo nada en absoluto a Cristo. Bien hizo el Papa san Pablo VI al declararlo patrono de Europa el año 1964.
Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos pues?
El joven rico se ha marchado triste. Jesús ha dicho a los discípulos que es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entra en el reino de Dios. Y a Pedro no se le ocurre cosa mejor que reivindicar sus derechos a una buena recompensa, ya que nosotros hemos dejado todo.
En la respuesta de Jesús no hay reproche alguno, aunque Pedro está muy lejos de entender y asimilar las palabras de Jesús: El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo. Pedro, como sus colegas, piensa en su propio provecho. No ha puesto a Jesús en lo más alto de su altar. ¡Qué bien nos representa Pedro!
Todo el que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna.
Palabras válidas para quienes, como San Benito, han emprendido el camino del camino de una vida consagrada. Claro que toda vida es sagrada y toda vida es consagrada. La verdadera consagración es la de la gracia o amor: Amor que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rm 5, 5).
Comentarios