10/07/2026 Viernes 14 (Mt 10, 16-23)
- hace 5 horas
- 2 min de lectura
Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos: sed cautos como serpientes y cándidos como palomas.
Jesús nos pide actuar con buen criterio, con su criterio, ante situaciones comprometidas, como hacía Él. Nada de permanecer pasivos o resignados. Es cierto que dijo que cuando me abofeteen un una mejilla ofrezca la otra. Pero cuando Él se vio en esa situación, se enfrentó con el agresor. Aprendamos a ser, según circunstancias, serpientes o palomas.
Claro que a quienes hemos ocupado el centro de la vida pública en tiempos pasados, nos cuesta asumir serenamente persecuciones o calumnias. Los seguidores de Jesús haremos bien en ser cautos y cándidos, sencillos y sagaces. Haremos bien en mantenernos informados para saber qué decimos, cómo lo decimos, a quién lo decimos. Haremos bien en conocer el terreno en el que nos movemos. Por encima de todo, confiaremos no en nuestras habilidades, sino en el Espíritu del Señor: Cuando os entreguen, no os preocupéis por lo que vais a decir, pues no seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre hablando por vosotros.
¡Cuidado con la gente!, os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas. Os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos.
Es una descripción de lo sucedido con el Maestro. Es una descripción de lo sucedido con las primeras comunidades cristianas cuando se escribieron los Evangelios. Es una descripción de lo que nos sucede a todos de una u otra forma. A veces serán nuestros hermanos quienes nos hagan la vida imposible: El hermano entregará al hermano. No es el discípulo más que el Maestro (Lc 6, 40).
Comentarios