14/12/2025 Domingo 3º de Adviento (Gaudete) (Mt 11, 2-11)
- 13 dic 2025
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Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?
La persona de Jesús no coincide con lo que el Bautista espera. El Papa Francisco dice que el Bautista es asaltado por la duda en la cárcel y envía a sus discípulos a verificar: Id a ver si es el Mesías o no. Esto significa que también el creyente más grande atraviesa el túnel de la duda. Y esto no es un mal; es más, a veces es esencial para el crecimiento espiritual.
¡Y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!
Así concluye la respuesta que Jesús envía al Bautista. Es que fueron muchos los que hallaron escándalo. Muchos los que dijeron: Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo? Y la mayor parte de sus discípulos, se volvieron atrás y ya no andaban con Él (Jn 6, 66). Así sucedió entonces y así sucede hoy. Pero dichosos quienes no hemos hallado escándalo y hemos creído. Jesús nos dice: Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron (Mt 13, 16-17).
Os aseguro que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.
Jesús reconoce la grandeza del Bautista pero la relativiza. La llegada de Jesús lo cambia todo. Los tiempos mesiánicos trascienden totalmente a los tiempos que los han precedido y preparado. Quienes vivimos estos tiempos somos más grandes que el Bautista. ¿Por qué? Porque sabemos con certeza que nada ni nadie puede separarnos del amor de Dios (Rm 8, 39); y porque sabemos que hemos sido comprados a un alto precio (1 Cor 7, 23); y porque estamos convencidos de que ningún hijo de Dios se pierde porque así lo quiere Dios (Mt 18, 14).
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