19/02/2026 Jueves después de Ceniza (Lc 9, 22-25)
- hace 8 horas
- 2 Min. de lectura
El Hijo del Hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.
Es el primer anuncio de la Pasión. Lucas, de acuerdo con Mateo y Marcos, nos ofrece varios anuncios más (Lc 9, 44 y 18, 31); pero, en desacuerdo con Mateo y Marcos, no nos ofrece la inoportuna intervención de Pedro con la consiguiente reprimenda de Jesús (Mt 16, 21-239. Es típico del alma delicada de Lucas pasar por alto, en lo posible, lo negativo de los discípulos.
El Hijo del Hombre debe sufrir mucho. Otra traducción: Es preciso que el Hijo del hombre sufra mucho. Así tiene que ser, y no puede ser de otra manera. Las lecturas de la Cuaresma nos llevan al camino que sube a Jerusalén, hacia la Pascua, hacia la vida de plenitud. Es el proyecto de Dios. No hagamos del proyecto de Dios un proyecto humano de conquista de unas metas que, por buenas que sean, serán siempre inferiores a las que Dios nos propone. Es lo que hacemos cuando nuestra vida cristiana gira en torno a nosotros mismos. Por eso que Jesús nos pide: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése se salvará. Quien se aferra a lo suyo, material o espiritual, se pierde. Vayamos aprendiendo a dirigir nuestro telescopio, o microscopio, hacia Él. Que lo nuestro, bueno o malo, nos importa cada vez menos. Santa Teresita escribe: Lo único que hay que hacer es amarle sin mirarse uno a sí mismo y sin examinar demasiado los propios defectos.
Comentarios