20/06/2026 Sábado 11 (Mt 6, 24-34)
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Nadie puede estar al servicio de dos señores, pues odiará a uno y amará al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No podéis estar al servicio de Dios y del dinero.
O el Señor, o los ídolos fascinantes pero ilusorios. Es una elección para hacer de forma neta y que hay que renovar continuamente. Mientras que honrar a estos ídolos lleva a resultados tangibles aunque fugaces, elegir por Dios y por su Reino no siempre muestra inmediatamente sus frutos (Papa Francisco). Una persona de lealtades divididas, nunca será una persona de buena salud interior; será, más bien, una persona desequilibrada.
Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia, y lo demás os lo darán por añadidura.
Buscad. Es una llamada al dinamismo, a la laboriosidad; nada de quedarnos inmóviles, inactivos, porque todo está en las manos de Dios. La búsqueda del Reino de Dios y su justicia empieza contemplativa y oracional; de ahí pasa a ser activa y enérgica, cada uno en el mundo grande o pequeño en que se mueve.
La dimensión contemplativa, con fuerte presencia de la Palabra de Dios, es esencial para una auténtica búsqueda del Reino de Dios. Eso nos hace vivir intensamente el presente sin dejarnos condicionar por el pasado y sin permitir proyectarnos demasiado hacia el futuro: A cada día le basta su problema.
La seguridad que Jesús ofrece es la de la fe. No hay seguridad más sólida. Es como la seguridad del niño en brazos de mamá o papá. Con la fe como guía, vamos por la vida sin saber lo que nos espera tras el próximo recodo del camino. Y no nos preocupamos por ello. La fe-confianza es la mejor fuente de la mejor salud interior.
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