01/01/2026 Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21)
- Angel Santesteban

- hace 8 horas
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María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Entramos en el nuevo año cruzando gozosos el pórtico de santa María, Madre de Dios. Así la saludamos, aunque ella prefiera ser llamada Madre de Jesús. Ponemos los ojos en ella, y la vemos como modelo de contemplación; por tanto, llena de sabiduría. La Madre de Jesús, a la luz de la Palabra de Dios, sabe meditar y ver el dedo de Dios en todo lo que sucede; lo ve todo con los ojos de Dios. Esta sabiduría de María está al alcance de todos; también de quienes podemos tener un coeficiente intelectual insuficiente para la escuela.
Junto a la Madre de Jesús contemplamos a su niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Junto a ella nos dejamos dominar por el asombro…; hasta sentirnos inundados por la ternura de ese Bebé-Dios. Junto a la Madre de Jesús aprendemos a ir descubriendo poco a poco, sin prisa pero sin pausa, el misterio de su Hijo. Como dice el Papa Benedicto, María conservará en su corazón los acontecimientos de su Hijo, componiéndolos como en un único mosaico. Ella escucha activamente, interioriza, asimila. Y la Palabra se convierte en forma de vida. Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada.
María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Así reacciona María ante el gran evento; con un silencio muy activo. Un silencio cargado de admiración, de estupor, de disponibilidad, de fe. Esa es la respuesta callada de María ante el inconmensurable derroche de amor de un Dios que se hace uno de nosotros. El silencio de María gira siempre en torno a Él, no a ella. Ese silencio afina su capacidad de percepción de modo que siempre está atenta a lo que sus más cercanos necesiten. Comenzando por su niño.
FELIZ AÑO 2026. Siempre de la mano de María, Madre de Dios porque Madre de Jesús.
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