top of page
Buscar

02/04/2025 Miércoles 4º de Cuaresma (Jn 5, 17-30)

Os lo aseguro: El Hijo no hace nada por su cuenta si no se lo ve hacer al Padre. Lo que Aquél hace lo hace igualmente el Hijo.

Jesús ha curado al paralítico de la piscina; lo ha hecho en sábado. Las autoridades buscan la manera de matarle porque, no solo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios. Es aquí donde Jesús comienza a hablar sobre su persona y su relación con el Padre. Continuará hablando sobre esto en muchas páginas del Evangelio de Juan. Pero los judíos no le entienden; los discípulos tampoco. Uno de ellos, buscando aclarar el enigma, le pedirá: Señor, muéstranos al Padre y nos basta (Jn 14, 8).

Estamos ante el misterio del Dios Trinidad. Un Dios que, por ser Amor, tiene que ser varias personas hechas uno por el Amor. Tiene que haber un Yo y un Tú divinos, unidos por el Amor. Esta realidad no cabe en la cabeza; sí en el corazón, porque: si alguno me ama…, vendremos a él y haremos morada en él (Jn 14, 23). Es cosa de místicos, no de teólogos.

Un místico expresa en un poema cómo el Padre encomienda a Jesús ser, entre las personas humanas, lo mismo que es entre las personas divinas: Entre los hombres serás lo mismo que eres entre nosotros. Tu riqueza: darlo todo; tu pobreza, poseerlo todo, recibiéndolo todo (Daniel-Ange).

Otro místico canta: Tres Personas y un Amado – entre todos Tres había, - y un Amor en todas ellas – y un Amante las hacía, - y el Amante es el Amado – en que cada cual vivía (Juan de la Cruz).

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comments


© 2019 Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Joaquín de Navarra

  • Facebook Black Round
bottom of page