12/01/2025 Lunes 1º (Mc 1, 14-20)
- 11 ene
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Comenzamos el tiempo ordinario. Con la interrupción de la cuaresma y del tiempo pascual, (del 18 de febrero al 24 de mayo), llegaremos al Adviento.
Después del bautismo en el Jordán y el retiro en el desierto, Jesús comienza su predicación: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio.
El tiempo se ha cumplido. La razón de ser del universo y de la humanidad está en Jesús. Desde Él se explican presente, pasado y futuro. En Él se hace visible el Reino de Dios, aunque no su culminación.
El Reino de Dios está cerca. Jesús no viene a enseñar una doctrina ni a dar normas de vida. Jesús viene a proclamar el gran acontecimiento del Reino de Dios encarnado en Él mismo. Él es el centro de un círculo que abarca y salva todo: Él es antes que todo y el universo tiene en él su consistencia (Col 1, 17). Él es el núcleo del tiempo; tiempo y eternidad se confunden en Él.
Convertíos y creed en el Evangelio. Convertirse y creer son la misma cosa. Así lo entiende Él y así debemos entenderlo los cristianos. Lo nuestro no es cuestión de conducta, sino de fe. Es cuestión de poner en la vida propia y en la del mundo la confianza, porque la realidad del Reino de Dios no es fruto de nuestros esfuerzos.
Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres.
Seguir a Jesús significa dejar redes, abandonar lo que nos enreda. Significa estar en movimiento, siempre en camino, nunca instalado. Pescar hombres consiste en liberar del mal a los prójimos. Para esto, Jesús no necesita expertos profesionales; necesita solamente hombres y mujeres de fe.
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