04/09/2026 Viernes 22 (Lc 5, 33-39)
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Ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos; en cambio los tuyos comen y beben.
Es el escándalo de los buenos. Jesús y los suyos han disfrutado de un gran banquete ofrecido por el publicano Leví, ahora discípulo de Jesús. Los fariseos se han quejado porque comen con publicanos y pecadores. Ahora se quejan de que Jesús y los suyos no ayunan como los buenos judíos. Sus mentes no son capaces de entender la respuesta de Jesús: ¿Pueden los invitados a la boda hacer ayuno mientras el novio está con ellos?
En el seguimiento de Jesús se suelen distinguir dos etapas: la ascética y la mística. La primera está definida por las palabras de Jesús al joven rico: Anda y vende lo que tienes. La segunda por: luego sígueme. En la primera estamos ocupados con nosotros mismos; en la segunda, con el Señor. La primera es la de los odres viejos; la segunda, la de los nuevos. Mientras ocupados con nosotros mismos no habrá vino, no habrá alegría. El de Jesús es un modo nuevo, escandalosamente distinto, de entender la religión.
El virus fariseo no permite salir de la primera etapa. Es un virus que contamina a personas piadosas. Santa Teresa se lamentaba: ¡Oh Señor de mi alma, y quién tuviera palabras para dar a entender qué dais a los que se fían de Vos, y qué pierden los que se quedan consigo mismos!
¿Pueden los invitados a la boda hacer ayuno mientras el novio está con ellos?
Jesús ha venido para celebrar la fiesta de bodas de Dios con una humanidad publicana y pecadora. Quien no se siente publicano y pecador queda fuera de la fiesta.
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