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05/01/2026 Lunes del tiempo de Navidad (Jn 1, 43-51)

  • 4 ene
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Natanael dice a Felipe: ¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno? Le dice Felipe: Ven y lo verás.

Jesús alabará al Padre por ocultar estas cosas a los sabios y entendidos, y darlas a conocer a la gente sencilla (Mt 11, 25). Felipe es ejemplo de gente sencilla. Un encuentro con Jesús es suficiente para entusiasmarle y hacer que corra a anunciarlo a su amigo Natanael: Aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, el hijo de José, el de Nazaret. Felipe nos hace recordar al hombre de la parábola que encuentra un tesoro en un campo y, lleno alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo (Mt 13, 44).

Felipe es ejemplo de evangelizador. No se detiene a discutir con su amigo; solamente le dice: Ven y lo verás. Se trata de poner en contacto con Jesús a quien quiero evangelizar; se trata de poner en sus manos los Evangelios. Ahí acaba la tarea del evangelizador. Lo demás es cosa del Señor.

¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.

Natanael, (el Bartolomé de otros evangelistas) tiene poco de gente sencilla. Es persona complicada. Es de los que piensan que ser escéptico es ser inteligente. Pero Jesús tiene sus maneras particulares con personas tan difíciles como Natanael, o Tomás, o la Samaritana. A todas ellas conquista. Y no solo las conquista, sino que quiere elevarlas a experiencias superiores, a cosas mayores. Se lo dice a Natanael y nos lo dice a todos. No podemos contentarnos con lo ya conocido de Jesús. Tenemos que crecer más, mucho más, en el conocimiento y la intimidad con Él.

 
 
 

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