06/03/2026 Viernes 2º de Cuaresma (Mt 21, 33-46)
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Un hacendado plantó una viña, la rodeó de una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; después la arrendó a unos viñadores y se marchó.
Bueno es poner a esta parábola el telón de fondo de la canción de la viña del profeta Isaías: Voy a cantar a mi amigo la canción de su amor por su viña. Una viña tenía mi amigo en un fértil otero (Is 5, 1). Jesús pronuncia esta parábola cuando los líderes judíos ya tienen decidido eliminar a Jesús.
Finalmente les envió a su hijo, pensando que respetarían a su hijo.
Bueno es poner a estas palabras el telón de fondo de las de Jesús: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único (Jn 3, 16).
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora es ahora la piedra angular.
La parábola es una síntesis de la historia de la salvación y revela la identidad de Jesús. Él es la piedra angular del gran edificio de la creación, verdadero big-bang del universo, porque todo fue creado por Él y para Él, y todo tiene en Él su consistencia (Col 1, 16-17).
Por eso os digo que a vosotros os quitarán el reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca frutos.
Nadie debe sentirse con derechos adquiridos, como los viñadores de la parábola o los dirigentes judíos. De todos modos, el pueblo de la Antigua Alianza no queda definitivamente excluido de la salvación: ¿Es que han tropezado para quedar caídos? ¡De ningún modo! Sino que su tropiezo ha traído la salvación a los gentiles… Si su rechazo ha sido la reconciliación del mundo, ¿qué será su readmisión sino una especie de resurrección? (Rm 11, 11-15).
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