Buscar

05/05/2020 Martes 4º de Pascua (Jn 10, 22-30)

Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación.

Fiesta que fue instaurada por los Macabeos al restaurar el culto del Templo de Jerusalén (1 Mac 4). Los judíos la siguen celebrando el 25 de diciembre. Esta fiesta es el marco del último enfrentamiento entre Jesús y la autoridad judía. Era invierno. Evoca el era de noche, cuando Judas abandone el Cenáculo (Jn 13, 30).

La mentalidad religiosa oficial era refractaria al mensaje y a la persona de Jesús. Es que, para Jesús, el templo y los ritos, tan queridos para los judíos, no tenían valor si no iban acompañados de las obras. Como dice el Papa Francisco, la vivencia del Evangelio no se concreta en ideas, ni en intenciones, sino que remite siempre a la projimidad, a lo concreto, a un estilo de vida identificado y sostenido en un Amor que se hace carne, mundo, historia. La fe se ejercita y se practica en el ejercicio de la solidaridad, la justicia y la inclusión, porque Dios es Amor.

Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.

Le tienen acorralado. Se palpa la tensión. Pero Jesús no se intimida. Les ha dicho: Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Ahora explica en qué consiste ser ovejas suyas. Consiste en seguirle después de escuchar su voz. Esto es algo que nunca podemos dejar caer en el olvido. Cuando el cristiano o la comunidad dejan de poner en el centro de su vida la Palabra de Dios, la fe y el seguimiento se descomponen. Entonces adoptamos formas burguesas de vida como las de aquella autoridad religiosa judía. Obtendremos buenas calificaciones en lo cultual y devocional, pero seremos suspendidos en el compromiso y la projimidad.

© 2019 Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Joaquín de Navarra

  • Facebook Black Round
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now