top of page

27/04/2026 Lunes 4º de Pascua (Jn 10, 11-18)

  • 26 abr
  • 2 min de lectura

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.

En las Escrituras es frecuente la imagen de Dios como pastor. Frecuente, entrañable y muy elocuente. Por ejemplo, en los salmos: El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar (Salmo 23). O en los profetas: Yo mismo buscaré a mis ovejas y las apacentaré… Las libraré sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones (Ez 34, 11-12).

También a Jesús le gusta la imagen del pastor: Si pierde una oveja deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra (Lc 15, 4). Quedamos pasmados cuando entendemos lo importantes que somos para Dios. Dice Pedro: Sabed que os han rescatado de vuestra mala conducta heredada, no con plata y oro corruptibles, sino con la preciosa sangre de Cristo (1 P 1, 18).

La imagen del pastor describe maravillosamente la razón de ser de Jesús. Él es el Salvador y el amigo siempre cercano. Más adelante, siempre dentro de la parábola, nos dice: Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Él por delante, nosotros por detrás. Siempre atentos a su voz, siempre a la escucha. Cuando olvidamos la escucha nos descarriamos. Hacemos del cristianismo una religión burguesa, o unas prácticas rutinarias que solamente sirven para anestesiar conciencias.

Con la parábola del Buen Pastor, Jesús me invita a una relación personal con Él. Nada de contentarme con ser moralmente correcto. Que la relación personal, relación de cordialidad y confianza, lo sea todo en mi vida: Yo soy el Buen Pastor y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
31/07/2026 San Ignacio de Loyola (Mt 13, 54-58)

Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe. La fe es un regalo muy grande. Nos cuesta enterarnos de ello; como les costó a los primeros discípulos: ¡Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestro

 
 
 
30/07/2026 Jueves 17 (Mt 13, 47-53)

Un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo. Su tesoro. El tesoro del que sacamos lo nuevo y lo antiguo e

 
 
 

Comentarios


© 2019 Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Joaquín de Navarra

  • Facebook Black Round
bottom of page