29/04/2026 Santa Catalina de Siena (Mt 11, 25-30)
- hace 2 horas
- 2 Min. de lectura
Es el personaje más importante de la Iglesia del siglo XIV. Promotora de paz y reconciliación, ejerció gran influencia en las cortes europeas y en la curia romana en tiempos del Cisma de Occidente. Significó mucho en la renovación espiritual de la Iglesia. Sin haber aprendido a leer y escribir, es doctora de la Iglesia (Pablo VI, 1970) y patrona de Europa (Juan Pablo II, 1999). Muy oportuno el Evangelio de hoy.
Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla.
La gente sencilla. Los que, sabiéndose pobres, ponen su confianza en el Señor. Como María de Nazaret; como el publicano de la parábola. Santa Teresa escribe: Mientras estamos en esta tierra no hay cosa que más nos importe que la humildad… A mi parecer jamás nos acabamos de conocer si no procuramos conocer a Dios. Mirando su grandeza, acudamos a nuestra bajeza; y mirando su limpieza, veremos nuestra suciedad.
Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.
Todos sabemos de cansancios, de desalientos, de momentos en que todo pierde sentido. Es entonces cuando necesitamos que estas palabras del Señor resuenen en lo interior. Salgamos de nosotros mismos y vayamos a Él. Cansancios y desalientos tienen que ver con frecuencia con conjugar la vida en primera persona.
San Juan de la Cruz dice: ¡Sal fuera y gloríate en tu gloria! Escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón. Y santa Isabel de la Trinidad: Aunque caiga frecuentemente, conseguiré con mi fe plena de confianza que Él me levante. Él me despojará, me librará de mis miserias, atraerá irresistiblemente mis potencias, las hará prisioneras de su amor, triunfando sobre ellas en Sí mismo.
Comentarios