06/06/2025 Epifanía del Señor (Mt 2, 1-12)
- Angel Santesteban

- hace 1 día
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Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían de Oriente se presentaron en Jerusalén.
Es el episodio de la infancia de Jesús que más ha cautivado la imaginación de creyentes y no creyentes. Ha cautivado, sobre todo, la de los niños; niños de todas las edades. El relato de los Magos nos dice cosas muy importantes en clave poética.
Nos presenta, por ejemplo, el camino de la fe, el proceso de búsqueda de Jesús. Los Magos le buscan primero entre la gente importante de la capital, de Jerusalén; en Jerusalén no luce la estrella que les había guiado en el camino. Cuando salen de la ciudad y emprenden el camino hacia la aldea de Belén, la estrella reaparece: he aquí que la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Los Magos olvidan al rey suntuoso de un palacio, para adorar al rey sencillo de un pesebre. No adoran el poder de la fuerza, sino la fuerza del amor. La contemplación de los Magos nos lleva a evocar las palabas de Jesús: Convertíos y creed en el Evangelio. El camino de los Magos es el camino de conversión de todo creyente.
Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.
Celebramos la fiesta de la Epifanía, la fiesta de la manifestación del Salvador a todos los pueblos de la tierra representados por los Magos. Es la fiesta de la estrella, de la luz, de la alegría. Nos lo ha dicho Isaías en la primera lectura: Levántate, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti. Tu corazón se asombrará, se ensanchará. Nos lo dice san Pablo: Ahora no hay distinción entre griego y judío, circunciso o incircunciso, porque Cristo lo es todo para todos (Col 3, 11).
Nosotros, creyentes, sigamos la estrella de la fe; es lo mejor que tenemos. Esa estrella nos lleva a la plenitud; nos lleva hasta el niño en brazos de su madre.
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