11/05/2026 Lunes 6º de Pascua (Jn 15, 26 - 16, 4a)
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Cuando venga el Valedor, el Espíritu de la Verdad que yo os enviaré de parte del Padre, Él dará testimonio de mí.
Será su Espíritu el que le hará plenamente comprensible: aquel día conoceréis (Jn 14, 20). La plenitud de la revelación es obra del Espíritu.
Os he dicho esto para que no falléis.
Es una advertencia. Lo van a pasar mal, muy mal. Cuando vean a Jesús colgado en la cruz pensarán que todos sus sueños no han sido sino sueños. Necesitan pasar por esa penosa experiencia para comprender a Jesús y para emprender el verdadero camino del seguimiento. Pero Jesús va más lejos:
Llegará un tiempo en que quien os mate piense que está dando culto a Dios.
Aunque hoy ya no es sí, también nosotros en tiempos pasados, hemos matado pensando hacer un servicio a Dios. Claro que, sin llegar hasta la sangre, lo seguimos haciendo hoy. Hay ocasiones en que, en nombre de la verdad, de mi verdad, digo cosas que hacen sufrir a otros. No acabamos de entender que la verdad, cuando no es caritativa, deja de ser verdad.
Esto os lo digo para que, cuando llegue su momento, os acordéis de que os lo había dicho.
Solamente el Espíritu que habita en nosotros, también cuando parece ausente, puede hacernos superar situaciones extremas. Dice el Papa Francisco: La fe adquiere una dimensión conflictiva que hemos de asumir y encarar no desde el voluntarismo, sino desde la confianza en que Dios no nos abandona nunca y nos asegura su confianza y compañía incondicional a través del Espíritu. Es su fuerza la que hace posible el testimonio cristiano ante situaciones de contrariedad, la que nos hace mantenernos con alegría y esperanza en situaciones límite.
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