14/01/2026 Miércoles 1º (Mc 1, 29-39)
- Angel Santesteban

- hace 4 horas
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Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
Han asistido a la liturgia de los sábados en la sinagoga, donde Jesús ha liberado a un hombre poseído por un espíritu inmundo (v. 23). Llegados a casa de Simón, encuentran que la suegra de Simón estaba en cama con fiebre y se lo hicieron saber enseguida. Él se acercó a ella, la tomó de la mano y la levantó. Se le fue la fiebre y se puso a servirles.
Él se acerca, la toma de la mano y la levanta. Contemplamos esa mano que toma la de la suegra de Pedro. El gesto de Jesús será repetido más adelante con el mismo Pedro: Jesús, tendiendo la mano, le agarró (Mt 14, 31). Para una religiosidad puritana no es la mejor manera de actuar con una mujer. ¿Por qué no la cura con una palabra sin contacto físico de por medio? Porque le puede la compasión y la ternura. Dice el Papa Francisco que entrando en el corazón de Cristo, nos sentimos amados por un corazón humano, lleno de afectos y sentimientos como los nuestros.
Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades.
De nuevo el Papa Francisco: Cuidar de los enfermos no es para nosotros una actividad opcional. Cuidar de los enfermos forma parte integrante de nuestra misión, como lo era para Jesús. Y esta misión es llevar la ternura de Dios a la humanidad sufriente.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración.
La vida entera de Jesús, sentimientos, palabras, gestos, se alimenta de la oración; un alimento, dirá a sus discípulos, que vosotros no conocéis (Jn 4, 32).
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