14/06/2026 Domingo 11 (Mt 9, 36 - 10, 8)
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Al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.
¿Cómo reaccionaría Jesús ante la sociedad de hoy? Tratemos de imaginar a Jesús contemplando nuestra sociedad actual. Buena parte de la juventud sin rumbo en su vida; poderes públicos presa de la corrupción; medios de comunicación saturados de insensatez farandulera. Esta triste realidad podría provocar reacciones de rechazo; incluso de asco.
¿Cómo reaccionaría Jesús? Exactamente como lo hacía hace dos mil años: con compasión. Miraría con ojos severos solamente a quienes se creen mejores que otros; como lo hacía entonces. Los ojos de Jesús penetran en lo profundo y ve las dramáticas carencias del corazón humano, más allá del oropel de la opulencia material o del progreso tecnológico. Tampoco es necesario ser especialmente perspicaz para apreciar esas carencias. La sociedad actual puede presumir de progresos técnicos y económicos nunca antes conocidos. Y, sin embargo, es una sociedad desorientada, vacía, infeliz. Hoy, como ayer, Jesús sentiría compasión ante tantos hombres y mujeres que van por la vida como ovejas que no tienen pastor.
Ante este panorama, ¿qué nos pide el Señor? Que nos pongamos a la tarea. ¿Cómo? Rogando al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. El Señor nos pide que oremos. La oración hecha con fe es la solución más sencilla y más eficaz. El creyente cree en Dios más que en sí mismo. Cree más en el poder de la oración que en el poder de sus propias habilidades y esfuerzos. Aunque sabe poner en práctica aquello de a Dios rogando y con el mazo dando.
Gratis habéis recibido, dad gratis.
A fondo perdido. Sin esperar compensación. Es la magnificencia de la gratuidad. Esta semana nos toca dar gratis; nos toca regalar compañía y regalar sonrisas; también a quien no las merece. Si lo hacemos medianamente bien esta semana, la semana siguiente será un poco más sencillo continuar siendo gratuitos.
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