18/02/2026 Miércoles de Ceniza (Mt 6, 1-6; 16-18)
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Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos.
Así comienza el Evangelio de este primer día de Cuaresma, miércoles de Ceniza. Solemos asociar la Cuaresma con renuncias, penitencias, ayunos… y es correcto. Pero no es correcto asociar la Cuaresma con caras largas. Porque la Cuaresma es el gimnasio de la vida del espíritu. En este gimnasio nos inscribimos al recibir la Ceniza en la frente. Nos inscribimos con ilusión. La Ceniza es el sello o la firma que el Señor pone en nuestra frente refrendando nuestros buenos propósitos. Quien se inscribe en un gimnasio físico lo hace animoso; sabe que eso implica sacrificio y disciplina, pero sabe que va a disfrutar de una vida más sana.
En este gimnasio de la Cuaresma en el que nos inscribimos hoy podemos emprender varios tipos de ejercicios saludables. Una buena sugerencia sería la de imponernos una disciplina para usar correctamente de las pantallas. Si ponemos esto en práctica ganaremos en capacidad de vuelo, porque las alas del espíritu que se llaman oración y servicio ganarán envergadura y fuerza.
En el momento de recibir la Ceniza escucharemos estas palabras: Convertíos y creed en el Evangelio. Son palabras de Jesús en el Evangelio de Marcos: Creed en el Evangelio. El Evangelio es el prospecto del gimnasio de la Cuaresma en el que nos inscribimos hoy. Abrámoslo cada día unos minutos en actitud orante para estar con el Señor; para estar con el Señor. Tratemos de estar lo menos posible con nosotros mismos. Así es cómo haremos de la Cuaresma un tiempo fascinante. El Papa Francisco dice: La Cuaresma es el camino de la esclavitud a la libertad, del sufrimiento a la alegría, de la muerte a la vida. Cierto que somos barro, pero somos barro en las manos amorosas de Dios que sopló su espíritu de vida sobre cada uno de nosotros.
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