18/10/2026 Domingo 29 (Mt 22, 15-21)
Dinos qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?
Fariseos y herodianos se ponen de acuerdo para hacer una pregunta trampa a Jesús. No simpatizaban entre sí, porque los fariseos eran nacionalistas, y los herodianos colaboradores del poder colonial romano. Pero cuando se trata de enfrentarse a Jesús, olvidan sus diferencias.
Jesús, tras ver la imagen y la inscripción del césar en la moneda del tributo, les dice: Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios. Quien se integra en un sistema económico lo acepta con todas sus consecuencias. Jesús trata de hacernos ver que ni el estado ni la patria son valores supremos. Dios ha esculpido su imagen en el hombre. El hombre pertenece a Dios y es el valor supremo. Las personas sensatas, especialmente si creyentes, debemos ser conscientes de que vivimos un mundo que idolatra el dinero y sigue los dictados de sus acólitos: el poder, el consumismo, la competencia, la moda…Es cierto que no podemos escapar de este mundo, pero sí podemos mantenernos interiormente libres de esas idolatrías. ¿Cómo? Teniendo continuamente a Jesús ante nuestros ojos.
Este Evangelio nos invita a hacernos esta pregunta: ¿Cuál es mi actitud ante el dinero? ¿Tengo claro que no hay dictadura más dura que la del dinero cuando convertido en ídolo de la sociedad?
Dios no es poder, sino misericordia. Por eso que los cristianos debemos luchar contra el imperio del dinero con las armas de la misericordia. No podemos vivir encerrados en nuestro propio bienestar. No podemos contentarnos con vivir nuestra relación con el Señor y con los prójimos a base de gestos de generosidad; hoy una limosna generosa para el DOMUND, y mañana otra limosna por otra noble causa. No. El Señor nos pide empeñarnos en vivir una vida más sobria. Nos pide que sepamos distinguir entre lo esencial y lo superfluo, y saber prescindir de lo superfluo para compartirlo con los demás.
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