22/06/2026 Lunes 12 (Mt 7, 1-5)
- hace 38 minutos
- 2 min de lectura
No juzguéis y no seréis juzgados.
¡Con qué facilidad nos comportamos interiormente como jueces rígidos de los demás! El Señor, con sus palabras y con su ejemplo, nos invita a la tolerancia y a la comprensión, porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. El caso es que los juicios negativos tienen algo positivo, ya que esos juicios nos dicen lo que nosotros mismos llevamos dentro.
Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.
La palabra hipócrita significa actor. Cuando juzgo estoy siendo hipócrita, estoy actuando, estoy interpretando el papel de persona honesta que no lo soy; aunque haya llegado a creérmelo. Siempre que juzgo o critico debo aprender a mirarme en el espejo. ¿Qué sería de mí si el Señor me tratara como trato a mis prójimos? Siempre que juzgo o critico haré bien en volver al camino de la sensatez repitiendo despacio las palabras del Padrenuestro: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Nunca salió de labios de Jesús una palabra condenatoria contra personas conocidas por todos como pecadoras. Sí que condenó severamente a personas respetables que se creían mejores que otros.
¿Existe la manera de desterrar los juicios y las críticas negativas? Disponemos de dos instrumentos: uno bueno y otro mejor.
El primero, el bueno, es el conocimiento propio. Lo que me desagrada en mis prójimos es un reflejo de lo que hay en mí.
El segundo, el mejor, es el conocimiento de Jesús, camino insuperable para verme a mí mismo con verdad. Es el mejor recurso para mirar a los otros con misericordia y comprensión.
Comentarios