25/04/2026 San Marcos, Evangelista (Mc 16, 15-20)
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Compañero y colaborador de Pablo, muy útil para el ministerio (2 Tim 4, 11). También discípulo de Pedro, mi hijo Marcos (1 P 5, 13). Son muchos los comentaristas que, desde antiguo, han identificado a Marcos con el joven testigo del prendimiento de Jesús en el huerto (Mc 14, 51-52).
Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creación.
Marcos, el primer Evangelista, nos exhorta, desde los primeros compases de su libro y con palabras de Jesús, a vivir el Evangelio: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio (Mc 1, 15). Ahora, al final de su libro, nos pide, también con palabras de Jesús, que seamos evangelizadores de toda la creación. Marcos hace suya la actitud de su maestro Pablo: Ay de mí si no evangelizo (1 Cor 9, 16). El Evangelio debe ser el Alfa y el Omega de la oración y de la vida del creyente.
Las primeras palabras de su Evangelio son éstas: Comienzo de la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Marcos no pretende escribir una vida de Jesús, sino presentar a Jesús como Vida. La conversión del hombre consiste sencillamente en creer en Él. Como dice el Papa Francisco, con la fe-confianza el manantial de la gracia desborda en nuestras vidas, el Evangelio se hace carne en nosotros y nos convierte en canales de misericordia para los hermanos.
Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creación.
Cada uno en su rincón. Sin sentido de misión, no hay fe auténtica. Somos enviados por Él, por el Crucificado-Resucitado. Enviados con un mensaje claro: el Evangelio, la Buena Noticia del amor universal y gratuito de Dios.
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