26/04/2026 Domingo 4º de Pascua (Jn 10, 1-10)
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Yo soy la Puerta; quien entra por mí se salvará; podrá entrar y salir y encontrar pastos.
Son muchas las puertas con minúscula: razón, ciencia, esoterismo… La verdadera Puerta es una. Se llama Jesús.
Yo soy la Puerta: la Puerta al verdadero conocimiento de Dios. Porque nadie va al Padre sino por mí; y quien me ha visto a mí ha visto al Padre (Jn 14, 5-9). Por eso que desconocer el Evangelio es desconocer a Dios.
Yo soy la Puerta: la Puerta al verdadero conocimiento de uno mismo. A mayor conocimiento y comunión con Jesús, mejor conocimiento y comunión con uno mismo. Así lo vivió Pablo: Esta vida en la carne la vivo en la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí (Gal 2, 20).
Yo soy la Puerta: la Puerta a la mejor y más profunda y más humilde autoestima. Como la vivida por Pablo: Todo lo puedo en Aquel que me conforta (Flp 4, 13).
Yo soy la Puerta: la Puerta a una vida de plenitud. Yo vine para que tengan vida en abundancia. Nadie tan feliz, dice Pascal, como un verdadero creyente. Así lo atestigua Pablo: Juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor (Flp 3, 8). Así lo describe Jesús: Quien entra por mí se salvará; podrá entrar y salir y encontrar pastos. Así lo dice un autor actual: Jesús ofrece salvación ya en esta vida liberando de angustias y miedos, transmitiendo sentido y esperanza, dando vida y vida plena.
Dice el Papa Francisco: No nos encerremos en los problemas o en la apatía. Dejémonos acompañar por nuestro Pastor. Con Él, nuestra vida, nuestras familias, nuestras comunidades cristianas resplandecerán con vida nueva.
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