29/06/2026 Santos Pedro y Pablo (Mt 16, 13-19)
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Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.
La fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo es la fiesta de la unidad de la Iglesia. Es difícil imaginar dos personajes tan diferentes. Pedro es generoso, torpe, espontáneo; habla sin pensar lo que dice. Pablo ha pasado de celoso fariseo a ferviente converso; y escribe cosas complicadas para Pedro: Nuestro querido hermano Pablo…, que escribe cosas difíciles de entender (2 P 3, 16). En alguna ocasión discuten violentamente (Ga 2, 11-14). Pedro es más conservador y tranquilo. Pablo, más revolucionario y andariego. Siendo caminos tan diferentes, son caminos convergentes, porque los dos han sido seducidos por Jesús. Los dos apóstoles, columnas de la Iglesia, nos invitan a huir de la polarización y a promover la comunión.
Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
La respuesta de Pedro es magnífica porque inspirada por el Espíritu; aunque Pedro no sería capaz de explicar sus palabras. La respuesta de Pablo es más pasional: Para mí, el vivir es Cristo y morir es ganancia (Flp 1, 21). Pedro y Pablo fueron transformados por la fe en Jesús; así sucede con todo creyente. Pedro y Pablo, como todo creyente, sufrieron un largo proceso de purificación. Los dos entregaron su vida por el Señor. Los dos nos enseñan a convivir en esta Iglesia nuestra por encima de las tensiones. Los dos nos ayudan a vivir serenamente con nuestras miserias personales. Porque lo que de verdad importa en Pedro, en Pablo, y en cada uno de nosotros es el tener a Jesús como Señor absoluto del mundo, de la historia, y de la propia vida. Todo lo demás pasa a segundo plano.
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