29/10/2026 Jueves 30 (Lc 13, 31-35)
En aquel momento se acercaron unos fariseos a decirle: Sal y retírate de aquí, porque Herodes intenta matarte.
Es Herodes Antipas, hijo del asesino de los Inocentes, Herodes el Grande (Mt 2, 16). El Antipas aprecia al Bautista pero lo asesina; dice que quiere conocer a Jesús (Lc 9, 9), pero no da un paso para ello. Cuando estén cara a cara, Jesús no abrirá la boca (Lc 23, 9).
Jesús les contestó: Id a decir a ese raposo: mira, hoy y mañana expulso demonios y realizo sanaciones; pasado mañana terminaré.
Jesús es un incordio para los poderes establecidos, políticos y religiosos. No se amedrenta ante las amenazas y nada le hace desviarse de su camino. A nosotros, sus seguidores, nos advierte de que tendremos oposición en el mundo; pero que no tiemble nuestro corazón porque Él está con nosotros en todo momento.
Con todo, hoy y mañana y pasado tengo que seguir mi viaje, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.
Jesús anuncia que su mensaje y su persona serán rechazados hasta el punto de ser eliminado. Con el hoy y mañana y pasado, está describiendo su pasión, muerte y resurrección
¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Os digo que no me veréis hasta el momento en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Al final de los tiempos, el amor del Creador prevalecerá sobre toda insensatez humana; también la del pueblo de Israel: El endurecimiento de parte de Israel durará hasta que la masa de los paganos se incorpore (Rm 11, 25). Entonces toda lengua confesará que Cristo Jesús es el SEÑOR para gloria de Dios Padre (Flp 2, 11).
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