25/03/2026 Anunciación del Señor (Lc 1, 26-38)
He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel, dejándola, se fue. Y en ese momento, como dice el Evangelista Juan, la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros (Jn 1, 14). También san Pablo tiene algo que decir sobre el momento más trascendental de la historia: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer (Gal 4, 4). El saludó de Gabriel a María fue éste: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo