15/11/2025 Sábado 32 (Lc 18, 1-8)
Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. El Evangelista introduce la parábola diciendo que Jesús pretendía con ella enseñar a los discípulos que tenían que orar siempre sin desanimarse . Como la viuda. Esta mujer persiste en su demanda desde el convencimiento de que al juez, al final, no le queda otro remedio que escucharla. O se expondrá a perder la tranquilidad. La debilidad prevalece sobre la fuerza. Es que, a mayor amor, mayor vulnerabi